Volver a la lista de trucos

¿Cómo degustar un queso?

Un queso es una historia de sabor, ¡pero no solamente! A la hora de degustar un queso, todos los sentidos participan... lo miramos, lo comemos, lo olemos, lo tocamos y, aún más sorprendente, lo oímos. ¿Cómo despertar todos nuestros sentidos para apreciar realmente todas las sutilidades de un queso? Entremont te guía en cada uno de los sentidos.

La vista

Es el primer sentido que se pone en marcha en una degustación. Abre el apetito, hace salivar si el aspecto del queso nos gusta. En ocasiones ofrece unas indicaciones valiosas sobre la edad del queso, su tipo de leche o incluso su procedencia. Distinguimos por ejemplo dos tipos de Reblochon gracias al sello de caseína de color.  El rojo presentará a un Reblochon lechero, mientras que el verde nos remite a un Reblochon de granja. ¡Se trata por tanto de un sentido indispensable para poderse hacer una idea del queso que tenemos en el plato!

El olfato

El sabor de los alimentos está ligado indisociablemente al olfato. Todos los aromas que se perciben a través de la cavidad nasal forman parte integrante del sabor, se les llama aromas. El sabor y los aromas asociados se llaman más globalmente "flavor".

Existen varios tipos de aromas cuando hablamos de queso. Un aroma puede ser acidulado, animal, floral, tostado, herbáceo, láctico, torrefacto, vegetal o especiado, como el Epoisses, del que se dice que tiene un fuerte sabor animal. De hecho, el olor del queso depende de su variedad, de su maduración y de la tierra de donde procede. Lo mejor para oler un queso es cortar un trozo en dos con los dedos para que todos los aromas se desprendan.

Es durante la masticación, en las 4 o 5 primeras masticadas, cuando los aromas son más perceptibles. Si pruebas a no oler el queso y a taparte la nariz mientras lo degustas, verás que no podrás discernir los distintos aromas del queso. El olfato está íntimamente ligado al centro emocional del cerebro (memoria sensorial olfativa), de ahí que un simple olor de raclette nos pueda transportar a unos recuerdos precisos, a momentos de felicidad que nos pondrán naturalmente de buen humor.

El tacto

Para completar la degustación, ¡tócalo! Textura, firmeza, elasticidad, rugosidad, esponjosidad, temperatura, obtendrás unas informaciones valiosas para juzgar su calidad y su carácter. Por ejemplo, un Emmental será más bien esponjoso, mientras que un Comté será firme.

El gusto

Los sabores percibidos por nuestras papilas gustativas se clasifican en 4 grupos diferentes: salado, dulce, ácido y amargo. Así pues, en el Beaufort se percibe un sabor dulce, al igual que en los demás quesos de pasta prensada cocida. El sabor es una impresión polisensorial por lo que incluye varios sentidos a la vez durante la degustación. En él participan tanto el olfato como la vista y el tacto, y necesitamos todos esos sentidos para recabar todas las informaciones necesarias para juzgar un queso. De ahí que los gustos difieran mucho de una persona a otra, ¡y eso es lo que hace que a cada uno le guste un queso diferente!

 

Importante

La mayoría de los quesos se degustan idealmente a temperatura ambiente, así que no te olvides de sacarlos del frigorífico unos treinta minutos antes. ¡La degustación de queso está abierta a todos! ¡No dudes en hacer que tus hijos participen!